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martes, 6 de octubre de 2009

A propósito de los 60 años del triunfo de la Revolución de Nueva Democracia en China (octubre de 1949 - octubre de 2009)

El siguiente documento fue tomado del ultimo numero de Nueva Democracia   de la Union de Revolucionarios Comunista de Chile (mlm)  el cual se encuentra alojado en el siguiente link 

http://www.nuevademocracia.urc.cl/2009/ND33/ND33_Art03.htm



Grabado de José Venturelli para el libro La Nueva Democracia, 1952

Estudiemos, propagandicemos y apliquemos las lecciones de la Revolución China


A propósito de los 60 años del triunfo de la Revolución de Nueva Democracia en China (octubre de 1949 - octubre de 2009)

El desarrollo histórico del Movimiento Comunista Internacional (MCI) ha tenido un importante impacto en la clase obrera y el pueblo de Chile. Muchas de las experiencias revolucionarias eran seguidas con especial atención por los oprimidos de nuestro país, quienes veían en ellas una esperanza, además de una teoría y una guía para su propia emancipación.

Uno de los ejemplos que tal vez ha alcanzado mayor resonancia hasta nuestros días es la gesta librada por el proletariado y el pueblo español en la Guerra Revolucionaria librada contra el fascismo (1936-1939). Sin embargo, pocos en Chile hacen esfuerzos por extraer lecciones o al menos recordar esta importante experiencia; peor aún, muchos distorsionan los hechos o desconocen el desarrollo del Partido Comunista de España (PCE) bajo la dirección de José Díaz. De 1936 a 1939 este partido alcanzó un crecimiento vertiginoso gracias al prestigio que conquistaba con las armas en la mano en su lucha contra las hordas fascistas de Franco (apoyado por los imperialismos alemán e italiano). Una vez derrotada la República en 1939, la resistencia armada antifranquista continuó. Respecto de la propaganda hecha en Chile a propósito de esto último, se publicaba en 1944, en la revista Principios (editada por el Comité Central del PC de Chile) un documento del PCE, de febrero de ese mismo año, llamando a la resistencia guerrillera contra el régimen franquista. El documento “¡A la Insurrección Nacional!” era enfático al trazar la línea política general de lucha armada contra el régimen en la cual le cabía un papel de vanguardia a los comunistas españoles. El franquismo no logró derrotar a la guerrilla, la liquidación de ésta fue una tarea asumida por una línea revisionista y liquidacionista que se apoderó de la dirección del PCE. Esta línea la encabezó Santiago Carrillo, quién maquinó la capitulación impulsando una claudicante política de reconciliación nacional desde fines de los ‘40. Una lección escondida por la dirección del PC de Chile fue el hecho de que el PCE, con la guerra revolucionaria, independientemente de los errores cometidos, se desarrolló como nunca antes lo había logrado.

Citamos el ejemplo anterior porque en el mismo número de la revista Principios que mencionáramos se incluye un informe de Earl Browder, máximo dirigente del PC de EEUU. Browder es un adelantado de las tesis revisionistas al plantear la necesidad de suprimir el PC de EEUU pues la lucha de clases había cambiado de carácter con la segunda guerra mundial imperialista y se podía alcanzar la coexistencia pacífica. Esta corriente oportunista conocida como browderismo fue criticada y el mismo Browder expulsado del PC en 1945. Posteriormente el PC de Chile tuvo que reconocer formalmente la nefasta influencia de Browder en sus orientaciones políticas. Sin embargo, el ascendiente de este “adelantado” revisionista contemporáneo tenía terreno abonado en la línea oportunista de derecha que se desenvolvía en el PC de Chile. Las causas que originaron esta línea en el PC no podremos tratarlas en este breve artículo pero es posible rastrearla en el abandono de la independencia de clase del Partido al conformar frentes anti-fascistas con otras fuerzas políticas claramente antipopulares en la segunda mitad de los ’30.

Pero continuemos con la propaganda que se hacía en nuestro país de las experiencias revolucionarias mundiales y de como la dirección del PC chileno usufructuaba de ellas sin aplicar su esencia.

Así como se propagandizaba la lucha del pueblo español entre el proletariado y pueblo chileno, también se hizo lo mismo con las noticias provenientes de la resistencia anti-fascista europea. Documentos, reportajes y artículos sobre la Gran Guerra Patria librada por el pueblo soviético eran dados a conocer por los órganos de prensa y las revistas teóricas del PC de Chile. Existía una gran necesidad de parte del proletariado chileno por tener noticias sobre los avances en la lucha contra el nazifascismo. En gran parte de Asia y Europa donde se libraban luchas armadas para resistir a la ocupación japonesa, alemana e italiana, los comunistas conformaban una fuerza de vanguardia contra estos enemigos. El prestigio ganado entre las masas laboriosas chilenas por las fuerzas antifascistas a nivel mundial, en especial el conquistado por los comunistas, beneficiaba a la dirección del PC en Chile. Sin embargo, colocaban toda esta influencia entre las masas, al servicio de su estrategia electoral a la cual no ha renunciado hasta el día de hoy, negando lecciones fundamentales de la lucha revolucionaria mundial.

De las luchas de resistencia libradas en Asia una que tuvo especial impacto en el MCI fue la del pueblo chino. Una vez derrotados y expulsados los japoneses de China en 1945 se desarrolló una guerra de liberación nacional contra el régimen de Chiang Kai-shek que era apoyado por el imperialismo yanqui. El triunfo sobre estos aparentemente poderosos enemigos se alcanzó plenamente cuando el 1º de octubre de 1949 fue proclamada la República Popular China.

A propósito de lo que veníamos señalando, la distancia entre la experiencia teórica de la lucha revolucionaria internacional y la práctica de la dirección del PC chileno se hacían insalvables. Mientras la dirección del PC de Chile, en la primera mitad de la década de los ’50 daba a conocer la experiencia revolucionaria china, al mismo tiempo frenaba hasta las más básicas formas de la lucha de clases. Toda oposición a la línea oportunista en el interior del PC, por ligera que fuera, era anulada. Esta situación no era ajena a lo que venía ocurriendo en el seno del Movimiento Comunista Internacional. No fueron pocos los partidos comunistas que desarrollando luchas armadas con relativo éxito en sus respectivos países, primero contra alemanes, japoneses e italianos y después de 1945 contra norteamericanos, británicos, franceses y holandeses, fueron capitulando. En Chile no hubo resistencia armada contra la dominación imperialistas ni contra los principales enemigos del pueblo. Al contrario, el PC chileno hacia 1956 converge plenamente con quienes habían usurpado el poder en la URSS, sepultando bajo el estiércol electorero toda propaganda que mostrase a las masas chilenas el verdadero camino para deshacerse de sus odiados enemigos de clase.

Se propagandiza la revolución sin aplicar sus lecciones fundamentales

La propaganda de la Revolución China y de los escritos del presidente Mao Tse-tung no pudieron ser eludidos por la dirección oportunista del PC de Chile. El pueblo veía en los avances de la construcción socialista en China una alternativa para los problemas sociales de nuestro país.

En 1950 bajo el patrocinio de la Confederación de Trabajadores de Chile se publica en un tiraje de 3 mil ejemplares un folleto titulado “La Revolución China” que daba a conocer tres conferencias dadas en México por Vicente Lombardo. Este folleto fue publicado por Ediciones Araucanía, una editorial chilena, quienes en la presentación escribían: “Los ojos de todo el mundo miran con expectación al Asia.” Era evidente que el centro de la revolución en las naciones oprimidas por el imperialismo se había trasladado a China. Más adelante, en la misma presentación, agregaban: “La Revolución China es, como expresa Lombardo Toledano, el más grande acontecimiento histórico de este siglo, después de la Revolución Rusa. Los 475 millones de habitantes, casi un cuarto de la población del mundo, que habitan el inmenso país asiático, han cargado decisivamente la balanza del lado de las fuerzas que luchan por la liberación nacional y la emancipación social de los pueblos, al seguir la ruta indicada por Mao Tse Tung y sus camaradas que hace más de 20 años emprendieron la Gran Marcha.”

En una de sus conferencias, Lombardo sostiene que para hacer frente al ejército reaccionario de Chiang Kai Shek se había creado el Ejército Rojo Chino, menciona además que se habían establecido órganos de poder, en los cuales obreros y campesinos dirigidos por el Partido Comunista gobernaban en las zonas rojas.

En 1951 se promueve a través de los órganos de prensa del PC chileno folletos como “Significación histórica de la Revolución China” (publicado en julio por editorial Anteo de Buenos Aires). Este folleto contiene varios artículos escritos por dirigentes del Partido Comunista de China con motivo de los 30 años de conmemoración de su fundación (1921). En la nota editorial se expone la importancia del PC de China y su ideología, el marxismo-leninismo, en segundo lugar el papel destacado jugado por el presidente Mao Tse-tung (“genial jefe” señalan) al que se le reconoce que supo descubrir la guía táctica y estratégica para las condiciones particulares chinas, y en tercer lugar sostienen que “la Revolución China, efectuada en un país semicolonial y semi-feudal, tiene un carácter y una significación histórica específica, distinta a la Revolución Rusa.” Luego concluyen: “Por las relaciones directas que se descubren con nuestros problemas -válidas para todos los países de América Latina- hemos creído que es un deber ineludible exponer estos documentos al análisis de todos aquellos que, con clara conciencia histórica, luchan hoy por un porvenir seguro de paz y felicidad.” A continuación el folleto incluye algunas citas del presidente Mao, de la cuales destacamos la siguiente: “Nosotros hemos acumulado una experiencia preciosa, y los tres factores principales de esta experiencia son los siguientes: Un partido disciplinado, armado de la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin, practicando el método de la autocrítica y estrechamente ligado a las masas; un ejército dirigido por este partido; un frente único de las diferentes capas y grupos revolucionarios de la sociedad dirigidos por este partido...”. Estos son los tres instrumentos de la revolución. De esto se desprende una importante lección para resolver el problema del poder, cuestión central en toda revolución.

En la revista teórica del PC se escribía a fines de 1951: “El significado de la revolución rusa, de validez universal, ha sido completado a la luz de las enseñanzas de Lenin y de Stalin por la revolución China, realizada en un país colonial y semifeudal como el nuestro y que, por lo tanto, ofrece enseñanzas inapreciables para el desarrollo de la revolución agraria antiimperialista de liberación nacional de América Latina. Justamente nosotros necesitamos estudiar en profundidad las experiencias de una y otra revolución para enriquecer la ruta del pueblo chileno hacia su liberación.” Luego se agregaba que “Chile, como dijera el camarada Stalin, forma parte del bloque agresor del imperialismo norteamericano (...) Es nuestra tarea central sacar a nuestro país del campo de los imperialistas y sumarlo al campo de la paz.” (pág 5-6, Principios, nº7 oct-nov, 1951). No hay esfuerzos por precisar sobre el camino para alcanzar la paz en Chile, pero no dar a conocer estas experiencias hubiera puesto en entredicho las supuestas credenciales revolucionarias de los dirigentes del PC.

En 1952, se publican dos importantes artículos del Presidente Mao Tse-tung: “Problemas de Arte y Literatura” y “Sobre la práctica” (Principios nº 9 y 11 respectivamente).

En diciembre de 1952 fueron publicados nueve artículos y discursos del presidente Mao. El libro se titula “La Nueva Democracia” y fue lanzado por la chilena Editora Austral. En el Prólogo escrito por José Costa se lee: “China fue hasta ayer un país semicolonial y semifeudal, oprimido por el imperialismo extranjero y por la casta de mandarines, señores que dictaban su propia ley -la ley de la horca y el cuchillo- en las mil comarcas que dominaban, dividiendo a la nación china. La Revolución china tuvo, pues, que enfrentarse con dos enemigos principales -el imperialismo y el feudalismo- que son también los enemigos fundamentales de los pueblos semicoloniales y dependientes de América Latina. De ahí que la experiencia china adquiera una importancia especial para nuestros países. Esta experiencia podemos y debemos aprovecharla, tomando en consideración, naturalmente, no sólo las analogías, sino también las diferencias de nuestra revolución con la revolución china. Dicho en otras palabras, se trata de tomar la esencia y no la letra del gran acontecimiento chino y de aplicar esa esencia a la realidad chilena, de acuerdo con las particularidades y el estado actual del movimiento de liberación nacional y social del pueblo chileno.” Las similitudes corresponden a la opresión y explotación de los imperialistas, los terratenientes y la burguesía monopólica. Por supuesto, en la valoración hecha queda fuera la necesidad de la Guerra Popular para alcanzar el éxito de la Revolución Democrática en Chile, esto no correspondería ni a la “esencia” ni tendría una “importancia especial”.

En enero de 1953 Talleres Gráficos Lautaro -también chilenos- publicaron el libro de Olga Poblete “Hablemos de China Nueva”. En este librito son resumidas las observaciones del viaje que ella realiza a la China revolucionaria a fines de 1952. En una parte del libro, Poblete, secretaria general del “Movimiento de Emancipación de las Mujeres de Chile” (MENCH), expresa: “La guerra Patriótica y la guerra de Liberación incorporaron directamente a las mujeres a la lucha; nació en ellas el espíritu de organización, una nueva actitud de responsabilidad cívica las llevó a asumir por igual, al lado de los hombres un puesto en las guerrillas o en los equipos de asistencia organizados en las aldeas para apoyar las acciones del Ejército Popular.” Es indudable que la incorporación de la mujer mide el grado de avance de la revolución.

Posteriormente en 1955 también Talleres Gráficos Lautaro publicó en nuestro país bajo el título “Una sola chispa puede incendiar una pradera”, una nueva compilación de ocho escritos del Presidente Mao. Tres de los escritos son particularmente importantes por las lecciones que se extraen para la revolución en general: “¿Por qué puede existir el poder popular en China?”, “Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria china” y “La independencia y la autonomía en el seno del frente unido”. En las palabras de presentación de los editores chilenos se afirma que: “Mao Tse-tung ha asimilado las tradiciones milenarias de la cultura china, y gracias a sus profundos conocimientos supo desarrollarlas y adaptar esta herencia a las necesidades y condiciones actuales. Los conocimientos de Mao Tse-tung en el campo de la historia, de las ciencias sociales, de la política, arte militar y cultura son extraordinariamente ricos. Por esto llegó a ser un dirigente, maestro y libertador del pueblo, como China no lo ha tenidos nunca hasta ahora. Por esto Mao Tse-tung ha enriquecido el marxismo, tanto en la práctica como en la teoría con numerosos conocimientos.” Luego agregan que el lector del libro aprenderá que los trabajos que ahí se presentan: “tienen un valor teórico y práctico de primer orden no sólo para los estudiosos del marxismo sino, principalmente, para los hombres progresistas de América Latina que luchan por su emancipación nacional.” Hoy sabemos que con la Gran Revolución Cultural Proletaria (1966-1976) el Presidente Mao no sólo ha enriquecido el marxismo sino que en lucha contra el revisionismo lo ha desarrollado. Hacia 1950 el oportunismo de derecha negaba la esencia de la experiencia china esto era aplicar a Chile el desarrollo que el Presidente Mao había hecho a la línea militar proletaria.

Las lecciones de validez universal que la revolución china aportó a la Revolución Mundial

La propia Revolución China, ha sido una comprobación de la justeza de la línea política del Partido Comunista dirigido por el presidente Mao. Es la rectitud de la línea política la que decide el éxito. Si la línea política es errónea todos los avances obtenidos por la revolución se perderán. Pero esta línea política se origina en la aplicación de la ideología científica del proletariado a las condiciones chinas y fue desarrollada en su conjunto por el Presidente Mao Tse-tung.

Pero ¿qué aspectos fueron decisivos de la línea política general de la Revolución China? y ¿qué lecciones podemos extraer para el presente?

El marxismo-leninismo-maoísmo constituye una síntesis de la experiencia revolucionaria internacional. Hacia la década de 1950 la Revolución China había comprobado y establecido la violencia revolucionaria como principio de validez universal. Esta es una gran lección que los dirigentes oportunistas y revisionistas chilenos no estuvieron dispuestos a reconocer. De esta lección se deriva la necesidad de persistir en el camino de la conquista del poder mediante la lucha armada.

Al desarrollarse entre 1966 y 1976 la Gran Revolución Cultural Proletaria en China se logró descubrir las leyes que rigen la lucha de clases en el período de construcción socialista. Este problema no había sido resuelto hacia 1949, con su resolución los aportes del Presidente Mao Tse-tung elevan el marxismo-leninismo a una nueva etapa de su desarrollo.

Tal como se señala en uno de los extractos citados, los tres instrumentos de la revolución, son indispensables para conducir la revolución democrática a la victoria. Esto abre el camino para que sin interrupciones se avance al socialismo y hacia el comunismo mediante revoluciones culturales.

Para los países oprimidos por el imperialismo, las etapas de la revolución, la democrática y la socialista, constituyen un aporte al socialismo científico. En todo momento la perspectiva socialista dirigió la revolución democrática; en esto radicaba el papel del Partido Comunista para asegurar la dirección proletaria sobre el movimiento revolucionario del pueblo en su conjunto.

El poder nace del fusil. Esta verdad universal fue fundamental para establecer Bases de apoyo como régimen independiente. Del fusil brotaba una Nueva Política, una Nueva Economía y una Nueva Cultura.

A lo largo de la historia del PC de China hasta 1976, la lucha de líneas jugó un papel fundamental para garantizar la dirección del movimiento. Sin lucha de líneas no hay vida en el partido.

Otra importante lección de la revolución china es que el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen temibles pero en perspectiva el pueblo es más poderoso.



Portadas de algunos libros y folletos acerca de la revolución china publicados en Chile entre 1951 y 1955.


jueves, 28 de mayo de 2009

Desatar la guerra popular en el mundo, combatir el revisionismo prachandista en el MCI


Abril de 2008, nuevamente los camaradas de la Union de Revolucionarios Comunistas MLM de Chile llaman a confrontar el revisionismo Prachandista en el Movimiento Comunista Internacional (MCI).

vealo directamente en estos links:








Si los comunistas pensásemos que el Movimiento Comunista Internacional (MCI) y las

organizaciones por él generadas son o deben ser como un bloque de granito, monolítico y sin fisura alguna, cometeríamos un error de subjetivismo, que nos llevaría a negar el hecho de que en su interior se refleja en forma inevitable la lucha de clases que se desarrolla continuamente en la sociedad dividida en clases. Hasta el granito más duro sufre los efectos de las tormentas. El agua y el viento lo azotan erosionándolo, pero a diferencia de la roca los comunistas podemos defender nuestra cohesión ideológica y política mediante la lucha de líneas, disminuyendo los efectos negativos de los intentos de erosión revisionista en las organizaciones comunistas.


Hoy los graves acontecimientos que se han venido desarrollando en Nepal desde el 2006 y que conducen a la liquidación total de la Guerra Popular en ese país, nos están indicando el surgimiento de una nueva corriente revisionista, esta vez al interior del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), organización comunista internacional, fundada en 1984, que ha declarado formalmente su adhesión a los principios del maoísmo, reconociéndolo en 1993 como la actual etapa de desarrollo del marxismo-leninismo. También ha reconocido formalmente la Guerra Popular (GP) como el camino para la conquista del poder por el proletariado, a la cabeza de las clases revolucionarias.


Como cabeza visible de esta corriente revisionista del siglo XXI aparece hoy el presidente del Partido Comunista de Nepal (maoísta), Prachanda, y su dirección. Estos nuevos revisionistas pretenden sustituir la revolución, desarrollada a través de la GP, por elecciones gubernamentales y parlamentarias, sin haber destruido previamente el viejo aparato del Estado. En Nepal, la monarquía feudal, la gran burguesía, los expansionistas indios y el imperialismo continúan manteniendo el poder. La renuncia a la GP por parte de los prachandistas le ha dado estabilidad a los reaccionarios. Incluso si éstos sacrificaran a la monarquía, esto no cambiaría. Sólo el avance de la GP era la garantía para que el poder cambiara verdaderamente de manos.


Ante el surgimiento de esta corriente revisionista los comunistas no podemos permanecer impávidos y sentarnos a la orilla del camino guardando silencio, como espectadores de la traición que avanza ante nuestros ojos. Si así los hiciéramos nos haríamos viles cómplices de los nefastos revisionistas nepaleses. Peor aún sería si lo avalásemos con nuestro apoyo. Los auténticos maoístas, formemos o no parte del MRI, estamos obligados a unir nuestras voces, nuestros esfuerzos y nuestras fuerzas para desenmascarar a estos nuevos revisionistas y a todos los que engañosamente levantan la roja bandera del maoísmo pero en el fondo la combaten.


Los nuevos revisionistas están sugiriendo que la situación internacional ha cambiado, que la revolución de nueva democracia corresponde a otro momento histórico y que para poder analizar correctamente los acontecimientos actuales en el mundo exigen una “ruptura epistemológica” con el determinismo, para de esta manera comprender que hoy estamos dominados por un “superimperialismo”. Estos maoístas de palabra, demandan otra visión, “más actualizada”, para el avance revolucionario en el mundo.


A modo de ejemplo de esta lucha que está en curso en el interior del MCI podemos citar el comentario redactado por el Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar (UMQG), revista no oficial del MRI, a propósito de cumplirse 12 años del inicio de la Guerra Popular en Nepal (iniciada el 13 de febrero de 1996). Este comentario con fecha 11 de febrero de 2008 y bajo el título El 12 aniversario de la Guerra Popular de Nepal y su resultado pendiente, fue traducido y publicado (sin ningún comentario u observación anexa) por el periódico REVOLUCIÓN, órgano oficial del Partido Comunista Revolucionario (PCR) de EEUU. Este hecho es significativo, pues este órgano había guardado completo silencio desde las negociaciones de Prachanda con la alianza de los Siete Partidos burgueses hace ya dos años.


Dicho comentario está dedicado no sólo a explicar el proceso electoralista en el cual se ha sumergido el PCN(M) luego de la firma de los “acuerdos de paz” (que significó un alto al fuego; la desmovilización, fragmentación e internación en campos vigilados del victorioso Ejército Popular de Liberación (EPL) dirigido por el PCN(M); el desmantelamiento de las zonas liberadas y de los órganos del nuevo poder que se construía, etc). Junto con ello justifica el camino emprendido por los revisionistas prachandistas.


Este comentario reconoce los grandiosos avances y cambios que significó la GP en la vida de las masas explotadas de Nepal. Sin embargo, incluye el proceso electoral (que se ha pospuesto reiteradamente) como una continuidad del proceso revolucionario inicial. No lo considera como un quiebre de éste. No lo considera como la liquidación de la GP, sino que una nueva etapa de la lucha revolucionaria.


Los revisionistas prachandistas integraron el gobierno provisional en abril de 2007, se retiraron de él en septiembre (para presionar a los otros partidos burgueses y revisionistas), y a fines de ese año volvieron a sus cargos ministeriales “de menor rango”. La nueva fecha para elegir gobierno y asamblea constituyente (que supuestamente dará lugar a cambios revolucionarios) fue fijada para el 10 de abril de 2008. Para el Servicio Noticioso UMQG esta situación merece el siguiente comentario: “Lo que se tiene que decidir ahora es que clase de poder estatal se consolidará y cuál sistema económico prevalecerá...”


Es decir, dan por hecho que el futuro de la revolución nepalesa será decidida en una elección por “voluntad popular”, “pacíficamente”, “sin costos mayores”. No consideran el hecho de que el poder de las clases dominantes se encuentra intacto. Más aún con su renuncia a la lucha armada, los prachandistas han contribuido a reforzar ese poder contrarrevolucionario, creando así una situación que facilita la represión de las masas y de los cuadros revolucionarios que aún luchan. Las clases reaccionarias no duermen, en la oscuridad de la noche están afilando sus cuchillos carniceros. Conspiran contra el pueblo nepalés porque saben que se juegan su existencia.
El Servicio Noticiosos UMQG embarcado en la lógica revisionista de Prachanda y su camarilla insiste en este comentario en que: “El problema fundamental en Nepal es qué clase de Estado reemplazará a la monarquía desprestigiada y odiada...”


Para estos revisionistas el problema fundamental ya no es el problema del poder. El problema de quién tiene el poder. Para ellos ahora el poder ya no nace del fusil. Ahora el poder nace de componendas con sectores de la gran burguesía nepalesa que no tienen nada de revolucionarios o nacionalistas, sino que todo lo contrario, han sido históricamente fieles aliados del imperialismo yanki-británico y de los expansionistas indios.


Estos mismos sectores burgueses han sido también muy cercanos colaboradores de la monarquía, co-gobernando con ella para explotar al pueblo y para reprimir sanguinariamente su lucha revolucionaria. Entre estos colaboradores contrarrevolucionarios del rey está incluido el Partido Comunista Nepalés (marxista leninista unificado), viejo partido revisionista que combatió furiosamente la Guerra Popular desde el gobierno y que, hoy es uno de las más cercanos aliados de los revisionistas prachandistas en su pretensión de lograr un tránsito pacífico desde un sistema monárquico de gobierno hacia un sistema republicano burgués en un país como Nepal, que mantiene su estructura de clase y su condición semifeudal y semicolonial.


El revisionismo prachandista no puede ya ser considerado como una simple desviación derechista en el seno del MCI. Dejó de ser un simple planteamiento teórico oportunista para pasar a los hechos. Primero fue concretizado a partir del 2001 con sucesivos alto al fuego unilaterales y negociaciones con la monarquía. Siguió con las negociaciones con los siete partidos burgueses y pequeño burgueses con los que llegó a un acuerdo que culminó con la firma de los “acuerdos de paz” bajo el auspicio de las Naciones Unidas (organismo internacional bajo control de los imperialistas). Finalmente la Dirección prachandista puso en práctica esos acuerdos:
a. Desmovilizó el victorioso Ejército Popular de Liberación, componente básico del Estado de Nueva Democracia que se construía en las zonas liberadas. Lo dividió y lo confinó en campos perfectamente ubicables y controlados por el enemigo de clase. Lo desarmó, almacenando su armamento en contenedores cerrados (donde el óxido los está inutilizando). Lo expuso a una situación precaria, con alimentos, medicamentos y viviendas insuficientes. Recibiendo de parte del Estado reaccionario un mezquino salario (con ello la gran burguesía y el imperialismo buscan destruir por completo la moral revolucionaria de los combatientes).


b. Disolvió los órganos de poder creados por el Partido y las masas revolucionarias en el curso de la creciente Guerra Popular (comités populares, tribunales populares, etc). Aceptación de la reinstalación en las zonas liberadas por la GP de los antiguos puestos policiales del Estado burgués-terrateniente (en contra de la voluntad y de los intereses de las masas revolucionarias). Sin el EPL el pueblo nepalés no puede hacer su voluntad y la opción que le ofrecen los prachandistas son “elecciones democráticas” que no garantizan en absoluto el fin de la opresión. Con esta maniobra la contrarrevolución intenta destruir la voluntad revolucionaria del pueblo nepalés, y


c. Destruyó el carácter revolucionario (bolchevique) del PCN(M) adaptándolo al sistema electoral pactado con los partidos burgueses y revisionistas. De esta forma gran parte de sus dirigentes están participando como parlamentarios en la Asamblea Provisional y como ministros en el Gobierno Provisional. Incluso ya se plantea la candidatura de Prachanda como presidente de un futuro gobierno electo por “sufragio universal”. Mientras tanto estos revisionistas están recibiendo sueldos y privilegios de parte del viejo Estado con la intención de sobornarlos, corromperlos y asimilarlos al sistema de dominación sobre el pueblo nepalés.


Todos estos son hechos concretos, son motivos más que suficientes para situar a Prachanda y a su camarilla dirigente en el campo de la contrarrevolución, como enemigos de la clase obrera y del pueblo de Nepal, como enemigos del MCI. La sangre derramada en los campos de batalla por los heroicos cuadros y militantes del PCN(M), por los combatientes del EPL, por el proletariado y el pueblo revolucionario no debe ser inútil. Corresponde a los auténticos comunistas (maoístas) nepaleses reconstituir el PCN(M) como partido de la clase obrera y retomar el camino de la Guerra Popular para conquistar el poder y establecer el Estado de Nueva Democracia.
Corresponde a los comunistas (marxista-leninista-maoístas) del mundo unir sus fuerzas en contra de la corriente revisionista del siglo XXI surgida al interior del maoísmo y cuya cabeza visible hoy es Prachanda.


Se hace necesario para ello desarrollar un gran debate internacional para desenmascarar a estos nuevos revisionistas, para conjurar el peligro del surgimiento y desarrollo de desviaciones de derecha que deriven en el surgimiento de líneas oportunistas de derecha que abjuren del camino de la GP y se sumen al revisionismo prachandista.


Hoy en el MCI (marxista-leninista-maoísta) se han elevado voces que condenan decididamente la traición de los prachandistas. Hay quienes lo defienden por ignorancia o porque comparten plenamente sus puntos de vista liquidadores. Pero también están aquellos que permanecen en silencio por oportunismo o porque vacilan. De cualquier manera el debate debe ser llevado adelante.


Los efectos de la traición prachandistas no son irreversibles, son un recodo en el camino como señaló el presidente Gonzalo ante su detención y los golpes de la reacción peruana.
En los acontecimientos que se desenvuelven en Nepal, por muy negativos que éstos sean, existen aspectos muy positivos y alentadores: Nepal es hoy un hervidero de lucha de masas de todo tipo, con diversos objetivos. Aunque carecen de una dirección revolucionaria unificada, ellas indican una aguda lucha de clases. Además, han habido manifestaciones de rebeldía en el interior del PCN(M) ante la política impuesta por los prachandistas. También hay que considerar la ubicación de Nepal en el mapa del mundo. Es justamente el sur de Asia donde se está desarrollando pujantemente la Guerra Popular dirigida por el Partido Comunista de India (Maoísta), que inevitablemente alentará el resurgimiento de la GP en Nepal. Por otra parte, los maoístas de América Latina estamos siendo testigos de los éxitos obtenidos por el Partido Comunista del Perú en la superación del recodo y en la difícil tarea de dotarse de una dirección reconocida y probada en medio de la Guerra Popular. Todo esto sirviendo a la Revolución mundial.
Los verdaderos comunista (mlm) nepaleses no están solos, cuentan con el pleno respaldo del MCI (mlm) y con su apoyo combativo revertirán su situación.

En Nepal se ha consumado una gran traición revisionista


Este es un importante documento de los camaradas de la Union de Revolucionarios Comunistas mlm de chile, con fecha de febrero de 2007 donde dan a conocer su punto de vista sobre los acontecimientos en Nepal.
lo pueden ver directamente en este link
En Nepal se ha consumado una gran traición revisionista

El 21 de noviembre de 2006 quedará registrado como un día nefasto en la historia de la lucha revolucionaria del proletariado y el pueblo de Nepal. Este día quedará registrado en la historia del movimiento comunista internacional como un día de traición a los principios mlm. Es el día en que la dirección del Partido Comunista de Nepal (maoísta), encabezado por Pushpa Kamal Dahal –“Prachanda”- le colocó firma a un proceso contrarrevolucionario que se venía gestando en el interior del Comité Central desde hace años.

El día a que nos referimos, es el día en que el Presidente del PCN(m) y el Primer Ministro Girija Prasad Koirala firmaron un acuerdo de paz que en principio pone fin a la guerra civil revolucionaria que se inició el 13 de febrero de 1996 con un costo de 13.000 vidas (la gran mayoría pertenecientes a militantes del partido y el pueblo nepalés). Este acto constituye un abandono de la vía revolucionaria y una capitulación ante el Estado burgués-feudal, los imperialistas y los expansionistas indios.

Koirala es un reconocido reaccionario, viejo colaborador de la monarquía y los imperialistas yanki-británicos. Uno de los principales líderes del partido del Congreso con fuertes lazos con el Estado indio. Prachanda (“el feroz”) fue un comunista revolucionario mlm que contribuyó al inicio y desarrollo de la Guerra Popular en Nepal aportando esa valiosa experiencia al enriquecimiento de la ciencia revolucionaria mlm, pero, que -siguiendo los pasos de Berstein y Kautsky- desvío su camino adoptando una línea burguesa, reformista, oportunista y contrarrevolucionaria, una línea revisionista. Koirala y Prachanda han estrechado sus manos para sellar su pacto contra el proletariado y el pueblo de Nepal.

En este momento todos los logros obtenidos por las masas revolucionarias, dirigidas por el Partido, están gravemente amenazados. Los cuadros revolucionarios y las masas revolucionarias de las zonas liberadas o controladas por los maoístas se encuentran ahora seriamente expuestas a ser masacradas por el Ejército Real Nepalés (ERN). El “camino Prachanda” no conduce ahora a una República de Nueva Democracia, se ha desviado a una República burguesa de viejo cuño que vacila aún ante la Monarquía (que conserva la lealtad al ejército). ¿Cómo ha sido posible una traición de tal magnitud por parte de la dirección revisionista del PCN(m)?


SURGIMIENTO DE LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA LINEA REVISIONISTA CAPITULADORA.

El 1° de Junio de 2001, constituye un punto de quiebre en la guerra civil revolucionaria de Nepal. Ese día el rey BIRENDRA fue asesinado junto a toda su familia. Este crimen fue urdido por los imperialistas asociados con las clases dominantes monárquico-feudales. El motivo fue la reiterada negativa del monarca a utilizar el Ejército en la lucha anti-guerrillera. Esta situación entorpecía los esfuerzos de las clases dominantes para aniquilar efectivamente a las fuerzas guerrilleras.

Hasta este acontecimiento las tropas comunistas se habían venido enfrentando a las fuerzas policiales (y en el último tiempo a fuerzas especializadas en la lucha anti-guerrillera). Lejos de ser derrotados, los maoístas eran cada vez más poderosos. Sus acciones iniciadas en 1996 los había llevado a formar (para 1998) zonas guerrilleras en 15 de los 75 distritos en que se divide Nepal. En ellas se establecieron COMITES POPULARES SEMI-CLANDESTINOS. Para fines del año 2000 ya existían ZONAS LIBERADAS en que el poder popular era ejercido casi abiertamente, abarcando miles de kilómetros cuadrados con una población de varios millones de personas (región occidental). En ellas las fuerzas policiales habían sido barridas en varias docenas de distritos.
En el trono ahora se instala Gyanendra, el hermano del rey asesinado. Este de inmediato utiliza al Ejército real contra los guerrilleros maoístas. Recibe al mismo tiempo una creciente ayuda militar y financiera por parte de los imperialistas y el Estado indio. Sin embargo en el ejército aún conmocionado por el asesinato del rey, se producen importantes contradicciones que amenazan agudizarse. Simultáneamente comienza a crecer fisura entre la facción monárquica y la facción parlamentaria por el mismo motivo.
Por otra parte, al mes siguiente, el Ejército Popular de Liberación (EPL) desarrolla una ofensiva con importantes acciones militares. El PCN(m) convoca a un paro nacional que tiene pleno éxito, al contribuir a desestabilizar la situación política nacional. En estas situaciones: en las que las fuerzas revolucionarias obtienen nuevas victorias y las clases dominantes se debaten en una aguda crisis, la Dirección del PCN(m) lejos de aprovechar el momento para lanzar una ofensiva que agudizara aun más la crisis en que se encuentra el viejo Estado monárquico le lanza un verdadero salvavidas en la forma de un alto al fuego unilateral por parte del EPL y negociaciones que se prolongaran por 4 meses.

Los puntos para negociar planteados por Prachanda son:
-FORMACIÓN DE GOBERINO PROVISIONAL-UNA NUEVA CONSTITUCION-ESTABLECER LA REPUBLICA, demanda sustituida por GOBIERNO PROVISIONAL Y ASAMBLEA CONSTITUYENTE.

Se reconocía que estas demandas correspondían a una REPUBLICA BURGUESA muy lejos de una REPUBLICA DE NUEVA DEMOCRACIA pero se alegó que ello sólo correspondía a una “táctica flexible” destinada a ganar a los sectores republicanos de la burguesía.
Estos 4 meses de diálogo fueron aprovechados por las reaccionarias fuerzas monárquicas para recomponerse, resolver sus contradicciones internas y preparase para una ofensiva militar contra los maoístas.
El 21 de noviembre el Estado monárquico rompe el diálogo aprestándose para atacar. Dos días más tarde el EPL destruye completamente el cuartel militar de DANG. En esta nueva etapa de la guerra civil revolucionaria el EPL deberá enfrentarse al ERN continuamente. Hasta ese momento (un lapso de 7 años) habían muerto 3.000 personas, con el ingreso del Ejército real a la guerra más de 5.000 personas (la mayoría, campesinos pobres acusados de maoístas) son masacrados durante el año 2002.

El 26 de noviembre de 2001, la monarquía suspende todas las garantías constitucionales e instaura el estado de emergencia. En mayo de 2002 disuelve el Parlamente y en octubre el rey asume directamente el poder del estado. Esto es resultado de continuas derrotas del Ejercito Real y paros nacionales (uno de 5 días en abril). Aprovechando esta sitaución la dirección del PCN(m) insiste en llamar a las fuerzas parlamentarias burguesas para combatir la autocracia planteando un PROGRAMA MINIMO COMUN conteniendo los puntos ya señalados más arriba.
Ante los avances comunistas en Nepal los imperialistas yanqui-británicos y el Estado semi-colonial indio incrementó su ayuda al rey. China y la Unión Europea expresan su preocupación y la ONU (tribuna de los imperialistas y los gobiernos burgueses semi-coloniales) se ofrece como mediador en FUTURAS NEGOCIACIONES si las dos partes lo piden. A fines del 2002 la revolución está instalada en los 75 distritos que conforman el mapa político de Nepal. La GUERRA POPULAR PROLONGADA ya había alcanzado la etapa de equilibrio estratégico en la que el EPL y el ERN se encuentran ‘empatados’. Existen dos poderes: un Estado en formación, el Estado de Nueva Democracia que se desarrolla y se hace poderoso en las zonas liberadas, basado en la fuerza revolucionaria de las clases explotadas, y un Estado en decadencia, el Estado burgués-monárquico sustentado por las clases explotadoras imperialistas, burguesas y feudales, se defiende tratando de conservar su poder.

En febrero de 2003, la Dirección del PCN(m) por segunda vez declara una tregua unilateral e inicia con la monarquía una ronda de negociaciones que dura 7 meses. En este nuevo diálogo el Partido vuelve a reiterar sus exigencias, mientras que paralelamente busca la formación de un FRENTE COMUN ANTI-MONARQUICO con todos los sectores republicanos de la burguesía y pequeña burguesía. Levanta para ello un PROGRAMA COMÚN DE CAMBIO DEMOCRÁTICO PROGRESIVO en el país. Internamente se argumenta que así se prepara el terreno para la ofensiva estratégica y la insurrección general (una vez que sea rechazada por la monarquía la agenda política del PCN(m))

El 27 de agosto de 2003, el gobierno real, sintiéndose preparado para emprender una ofensiva contra la insurgencia maoísta, rompe las negociaciones. En adelante el PCN(m) inicia una fase de transición en la Guerra Popular. Esto es pasar de la etapa de EQUILIBRIO ESTRATÉGICO a una etapa de OFENSIVA ESTRATÉGICA. Esta nueva etapa fue dividida en tres fases:
La primera, con ACCIONES DESCENTRALIZADASLa segunda, con ACCIONES RELATIVAMENTE CENTRALIZADASY la tercera, con ACCIONES ALTAMENTE CENTRALIZADAS.

Es así como el Ejército Popular de Liberación, llevando adelante este plan, realiza múltiples ataque contra las fuerzas armadas del rey. Golpeada por apabullantes victorias de las fuerzas revolucionarias, la monarquía intenta recuperar la iniciativa en la guerra. Para ello el rey Gyanendra, el 1° de febrero de 2005, asume el poder absoluto, tomando el control directo del gobierno en Katmandú. Simultáneamente impone la ley marcial en todo el territorio, bloquea las comunicaciones e impone la censura directa sobre todos los medios periodísticos. Miles de activistas políticos opositores son detenidos y llevados a cárceles secretas. Los dirigentes de los principales partidos burgueses (viejos colaboradores de la monarquía) fueron puestos bajo arresto domiciliario, incluyendo a 5 ex primeros ministros del gobierno real. La monarquía acorralada recurre a medidas desesperadas. Su principal sostén es el ejército.
Las masas revolucionarias dirigidas por el PCN(m) tienen el control sobre un 80% del territorio nacional. Numerosos órganos del poder revolucionario (comités populares) administran las zonas liberadas impartiendo justicia, manteniendo el orden, organizando el trabajo económico, repartiendo tierras y propiedades de los terratenientes, organizando la salud, la educación, la cultura, el bienestar social, etc. Su funcionamiento está regido por una CÓDIGO JURÍDICO PÚBLICO para la administración del Poder Popular de Nueva Democracia. La Guerra Popular se encuentra en su tercera etapa (ofensiva estratégica) y a su vez, está en su segunda fase (acciones relativamente centralizadas).
Con esta situación a su favor la Dirección del PCN(m), una vez más, inicia UNILATERALMENTE un alto al fuego el 3 de septiembre de 2005. En noviembre consigue llegar a una acuerdo de 12 puntos (reiterando las propuestas) que firma en conjunto con la Alianza de Siete Partidos (ASP) burgueses (que mantienen una posición ambigua ante el tema de su la monarquía debe existir o no en Nepal) que se oponen a la monarquía absoluta. La Dirección del PCN(m) PRORROGA UNIALETERALMENTE la tregua con la monarquía.
El 2 de enero de 2006, el EPL dirigido por el PCN(m) pone fin al cese al fuego unilateral al reiniciar los combates contra el ERN. El 6 de abril, el Partido participa en una gran paro nacional, convocado por la Alianza de los Siete Partidos burgueses que durará 3 días. Las masas populares, agitadas por los comunistas revolucionarios y elementos republicanos consecuentes, rebasan el plazo y lo hacen durar 19 días, hasta que el rey (presionado por los imperialistas, el Estado indio y el desborde de las masas) acepta la carta de acuerdo de 12 puntos, renuncia al poder absoluto y cede el gobierno al Parlamento que había disuelto 14 meses antes. El rey Gyanendra, a instancias de la oposición, nombra Primer Ministro a Koirala, que anteriormente ya había ocupado el puesto al servicio de la monarquía.
Durante la realización de este gran paro nacional la Dirección del PCN(M) declaró el cese completo de las acciones militares del EPL en todo el valle de Katmandú. Justificaba su medida señalando que esto impediría dar un pretexto el Ejército real para reprimir y masacrar al pueblo. No obstante, ello no impidió que en el transcurso del paro las fuerzas policiales y militares dispararan asesinando un total de 22 personas, hiriendo a más de 5.000 manifestantes y detuviesen a decenas de miles.
Con el gobierno en manos de la ASP, el Primer Ministro Koirala, con el apoyo del Parlamento burgués recién instaurado, reanuda e intensifica sus conversaciones con los dirigentes del PCN(m) para conseguir un cese al fuego completo y definitivo, que culmine en un tratado de paz supervisado por la ONU. En concordancia con este objetivo Prachanda escribe una carta (el 24 de julio) dirigida a Kofi Annan (en este momento Secretario General de la ONU) solicitando su intervención en el proceso de paz que se estaba acordando en Nepal. Con este acto el presidente del PCN(m) aceptaba la ingerencia imperialista en el esfuerzo por descarrilar la revolución comunista en Nepal.

LOS CONTENIDOS DEL ACUERDO DE PAZ EN NEPAL.

Las negociaciones entre ambas parte no han sido fáciles. Cada cual ha tenido que superar desconfianzas con respecto del otro. Han buscado sacar para sí un máximo de ventajas y el realizar un mínimo de concesiones. En este ‘tira y afloja’ han debido recurrir a todo tipo de presiones y amenazas contra el otro. Firmado el acuerdo, esta situación se prolongará en el tiempo, disputando cada pulgada de terreno, artículo por artículo en una negociación realizada ‘por arriba’ y de espaladas a las masas populares nepalesas.
Con la firma de la paz todos los reaccionarios del mundo creen haber desmontado la espoleta de una bomba y que ahora sólo queda desarmarla en cada una de sus partes, es por ello, que todos los imperialistas que se sientan en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han celebrado alborozados este acto. En Nepal, al día siguiente de la firma fue declarado como ‘festivo nacional’ por el gobierno reaccionario.
Las acaloradas negociaciones (y los intereses en juego) han demorado (pero no impedido) el cumplimiento de los principales puntos del acuerdo. El 21 de noviembre de 2002 se consiguió el primer punto más importante para los reaccionarios: PARAR LA GUERRA. Este es un punto no menor porque eran ellos quienes la estaban perdiendo. A continuación, el día 28 de noviembre, se dio el segundo paso: la firma del llamado ACUERDO DE CONTROL DE GESTIÓN DE ARMAS Y EJÉRCITOS que procede a desarmar al ejército que estaba ganando la guerra, es decir, al EPL, y que desarma sólo a una tercera parte del Ejército Real (la policía no es afectada por este acuerdo). Con este acuerdo (si es llevado a cabo) las masas revolucionarias quedan desarmadas (sin poder) y el rey con un ejército disminuido que conserva su poder. Si Prachanda consigue detener la guerra popular y desarmar al Ejército Popular de Liberación el pueblo nepalés quedará indefenso ante sus tradicionales enemigos; la estructura de clases y la condición semi-colonial y semi-feudal de Nepal se conservarán en lo esencial.
La Dirección revisionista del PCN(m), al firmar los dos primeros acuerdos renunció a la República de Nueva Democracia, al socialismo y al comunismo. En su búsqueda para desarrollar un FRENTE ÚNICO de lucha contra la monarquía semi-feudal fue demasiado lejos y llegó a transar principios revolucionarios mlm para conseguir una alianza con los dirigentes de una burguesía burocrática que históricamente no ha sido consecuentemente republicana. Por este camino y aplicando una línea oportunista, revisionista (‘desarrollo de la democracia en el siglo 21’), ha optado por el establecimiento de una Democracia burguesa para Nepal. En ella, estos revisionistas surgidos al interior del maoísmo, se ven ocupando cargos parlamentarios y de gobierno.
Durante el mes de enero de 2007, la Dirección revisionista del PCN(m) acordó con el gobierno una CONSTITUCIÓN PROVISORIA ‘perfeccionable’. A continuación los 7 partidos y los prachandistas formaron un PARLAMENTO PROVISIONAL de 330 escaños. Los 3 partidos principales: Partido del Congreso, PCN(m) y el Partido revisionista de viejo cuño, el PCN (m-l unificado). Estos, por ser más importantes obtienen 83 escaños cada uno. Los escaños que sobran se los reparten entre 5 partidos más pequeños. Los nuevos parlamentarios fueron designados ‘a dedo’. La bancada prachandista eligió como jefe a Krishna Badahur Mahara (que fue vocero del PCN(m) durante las negociaciones de paz). Según los acuerdos, en junio de 2007 deberían realizarse elecciones parlamentarias para formar una ASAMBLEA CONSTITUYENTE que redacte una NUEVA CONSTITUCIÓN. La asamblea decidirá la suerte de la monarquía. Desde ya Prachanda ha declarado que aceptará la decisión de la Constituyente. Por ahora, estos revisionistas sólo cuentan con una cuarta parte del actual parlamento provisorio. Aún falta la formación del gobierno provisional, el que estará formado por los representantes de los 3 partidos principales (posiblemente Prachanda será uno de ellos).


APRENDER DE LA REVOLUCIÓN NEPALESA, DESENMASCARAR EL REVISIONISMO DE PRACHANDA.

La lucha revolucionaria de los comunistas (mlm) está compuesta por éxitos y fracasos, por victorias y derrotas, pero también por traiciones grandes o pequeñas. Como maoístas consideramos esto como parte de nuestra lucha, como algo natural. Como la lluvia que nos moja o el sol que nos alumbra. Por tanto, no debemos sorprendernos excesivamente. Lo que está aconteciendo en Nepal lo podemos lamentar, pero por lamentable que sea, no podemos (ni debemos) sentarnos a llorar a la orilla del camino. Por el contrario, debemos sacudirnos del polvo revisionista y continuar marchando hacia adelante.
De lo que acontece en Nepal debemos sacar lecciones que nos hagan más listos para enfrentar al enemigo de clase. De las grandes traiciones podemos extraer grandes enseñanzas. Es necesario estudiarlas, reflexionar sobre ellas y prepararnos para enfrentarlas. Las experiencias revolucionarias de Perú y Nepal nos indican que la perspectiva maoísta es correcta. Por este mismo camino se desarrollan las luchas revolucionarias en la India, Turquía y Filipinas. Nuestra tarea internacionalista no sólo consiste en divulgar las experiencias comunistas (maoístas) de lucha revolucionaria en el mundo, sino que también y principalmente la de movilizar a las masas populares para desatar la Guerra Popular en nuestro propio país.